abr 15 2010
Historia:
En el año 1955, se realizó un experimento biológico en la antigua Checoslovaquia, cruzando al Pastor alemán con el Lobo de los Cárpatos (Karpatenwolf). Los resultados fueron que tanto la descendencia de la cruza de perro con loba, así como de la cruza de perra con lobo europeo (Canis lupus lupus), daban ejemplares que podían ser criados. Para la continuación de la raza, la mayoría de los cachorros poseían condiciones genéticas favorables. En el año 1965, al terminar los experimentos, se inició el proyecto de crianza de la nueva raza, que debía mezclar las características útiles del lobo con las características favorables del perro. En el año 1982, por propuesta de los clubes criadores de la entonces llamada Chescoslovaquia, se reconoció al Perro-lobo checoslovaco como raza nacional. Es un perro extremadamente leal.
Temperamento y carácter:
En cuestión de temperamento, el Perro lobo checoslovaco también está muy próximo a sus antepasados salvajes. Desconfiado con los extranjeros, el crea entre ellos y él una distancia de seguridad que hay que respetar. Aunque, no obstante, es extremadamente tolerante con los niños. Presenta mucho afecto hacia su dueño, aunque de manera poco demostrativa y profunda. Con una educación paciente y firme, esta raza se mostrará obediente. La jauría es su medio natural.
Características físicas:
Es al lobo a quien se parece más. Con su cruz de 60 a 65 cm como mínimo dependiedo del sexo, su estilizado cuerpo es más largo que alto, con las angulaciones moderadas y la espalda completamente rectilínea. La cabeza es triangular y las orejas las lleva muy tiesas. Varios detalles recuerdan bastante al lobo: su pecho poco bajado, su porte bajo de cola, sus ojos almendrados, sus fuertes y alargados pies, su pelaje gris de pelo corto pero muy proporcionado,…